APRENDER Y ATREVERSE A PENSAR BIEN
RECETARIO útil y oportuno para no pensar como tont@s
10. VEINTE TÉCNICAS, TRUCOS Y FUNDAMENTOS NECESARIOS:
El buen pensamiento se prueba en los momentos críticos. Se demuestra a sí mismo adelantándose a ellos, previniéndolos. Cuando ha llegado la crisis, el buen pensamiento ya sabe cómo actuar, aunque sea en las líneas estratégicas. Pero ¿qué hace con las tácticas? Como es un pensamiento móvil y ágil, no tiene mayores dificultades para descubrir los problemas secundarios DENTRO DEL ASPECTO PRINCIPAL de la contradicción. Después, cuando se ha superado la crisis, el buen pensamiento, además de evaluar lo acontecido y enumerar los errores y fallos, también prevé inmediatamente las líneas de avance, de ataque. Parece muy difícil así sobre el papel, pero no lo es tanto. Ahora vamos a enumerar una serie de artes, trucos y técnicas necesarias para pensar bien.
10.1. El pensamiento es vago, lento y conservador, lastrado por creencias y miedos. ¿Cómo meterle actividad, reflejos, incredulidad y osadía? Porque si se tratara de tomar pastillas, por ejemplo, la cosa estaba hecha. No es así. Al contrario, toda droga merma y dificulta la capacidad intelectiva. Aunque alguna la excite en un período determinado, para un examen, luego pasa recibo. ¿Forzando el reloj biológico? Muy poc@s pueden hacerlo, y cuando lo hacen es porque no están ejerciendo un pensamiento creativo: pueden escribir a altas horas de la madrugada pero poquísimos crearán robando horas al sueño. Por lo general entonces el cerebro se limita a escribir pensamientos anteriores. Entonces ¿cómo mantener la alerta y cómo estar siempre captando, viendo, almacenando datos? ¡Demasiado trabajo! Pues sí y no. Todo depende de nosotr@s, de cómo nos lo montemos. Existe una cosa que se llama autodisciplina y que es muy sana y conveniente. Sin ella ya nos habrían derrotado.
10.2. Para no ser sorprendidos y para responder, debemos tener conciencia profunda de la importancia del tiempo. Poseer tiempo propio, de un@ mism@, aunque sea poco, es imprescindible. ¿Que cómo se logra eso con la que está cayendo? Pues, de entrada, escribiendo en un papel durante varios días las cosas que hacemos -y que se puedan escribir- junto a las que nos hemos propuesto hacer PERO NO HACEMOS. Así tenemos un impertinente pepito grillo que no se calla porque está escrito. Claro que podemos romper el papel o no escribirlo, pero entonces ¿dónde queda la cosa llamada autodisciplina? Ese papel debe ser propio aunque refleje las horas de trabajo, reuniones, descanso, sexo -los minutos de sexo...- sueño, lectura, etc., que hacemos también con los demás, debe priorizar la autocrítica y el autoconocimiento individual. Ahora no nos podemos imaginar lo crítico e impertinente que puede llegar a ser ese dichoso papelito que registra la gran cantidad de tiempo que desperdiciamos y la gran cantidad de cosas que queríamos hacer y no hacemos. Una vez aprendido el truco del papelito, debemos aprender a hacer lo mismo pero sin papel: un seguimiento periódico de las cosas que no hemos hecho y del tiempo que perdemos en babia.
10.3. Simultáneamente debemos aprender el placer de "sacar chispas" a las cosas en todo momento. Se trata de un cambio de mentalidad porque, insistimos, nos han educado en la credulidad obediente. Sacamos punta inmediatamente a las cosas que nos gustan, o que HAN HECHO que nos gusten. Millones de explotad@s que no leen un libro en un año, saben sin embargo absolutamente todo sobre fútbol, escándalos, ropas, gastos, amoríos y encornudamientos de famos@s, vidas y milagros de sant@s y variaciones en los precios de los grandes hipermercados... Con delectación y ansia ordenan, clasifican y almacenan mentalmente datos nimios pero imprescindibles para reaccionar inmediatamente un domingo a la noche cuando el árbitro Tontolino Gilipollez no pita un penalti al Real Madrid. Recuerdan al detalle la ropa que llevaba doña Casta Virtudes, esposa del duque de la Democrática Corrupción, la mañana que salía de un putiferio selecto. No es broma. La mente humana tiene portentosas facultades que le permiten reaccionar inmediatamente cuando está motivada y preparada.
10.4. Pero existe una diferencia substancial entre preocuparse por cosas impulsadas por el poder, que no necesitan del pensamiento crítico, y LUCHAR contra el poder y su pensamiento. Por esto mismo, la militancia ha de añadir dos cosas más al placer cotidiano de sacar chispas y puntas a las cosas que suceden. Una es la capacidad teórica de aprender a ver por debajo de la superficie y otra es tener OBJETIVOS ESTRATÉTICOS Y REFERENCIAS INTERPRETATIVAS APORTADAS POR UN COLECTIVO. Estas cosas son básicas porque permiten al pensamiento diario buscar, orientar, mirar y escarbar correctamente. Una persona aislada, sin estas aportaciones, puede mantener su capacidad de pensamiento concreto durante poco tiempo. Sí puede mantener una capacidad abstracta, pero incluso ésta indefectiblemente tiende a alejarse cada vez más de las contradicciones reales si no mantiene un flujo informativo concreto. A medio y largo plazo, es imposible comprender qué sucede y por qué sin un aporte proveniente de un colectivo que sintetiza la práctica global. Incluso esas aportaciones pierden su efectividad si la persona no milita en el interior del colectivo.
10.5. Ambas necesidades, teoría y militancia, son UNA MISMA. No importa ahora qué militancia sea, qué grado de compromiso exija, qué intensidad de enfrentamiento y riesgo conlleve, porque lo esencial es la UNIDAD DIALECTICA ENTRE MILITANCIA Y PENSAMIENTO RAPIDO Y BUENO en el nivel dado de intervención, desde un colectivo sociocultural de barrio hasta lo máximo, pasando por todas las gamas intermedias. Por esto precisamente, mucha, O A VECES TODA, responsabilidad del fallo a la hora de pensar bien y responder inmediatamente a un cambio brusco, RADICA EN LA PROPIA ORGANIZACIÓN -la que fuera- QUE NO HA FORMADO A SUS MIEMBROS. Topamos así con un problema importantísimo: la responsabilidad del colectivo en y por azuzar el buen pensamiento entre sus miembros. Pero el fallo del colectivo es, a la vez, responsabilidad de cada un@ de sus miembros porque cada un@ DEBE EXIGIR por su propia cuenta que se le ayude a pensar bien.
10.6. Cuando sucede una cosa imprevista, sorpresiva, es que algo básico de nuestro pensamiento fallaba anteriormente. Cuando no hemos intuido o sospechado que algo nuevo se estaba generando, que el poder estaba introduciendo armas nuevas, es que nuestro método de pensamiento se estaban quedando superado por las innovaciones enemigas. Pero lo peor ocurre cuando una parte del colectivo si se da cuenta de lo que está sucediendo PERO ES DESOIDA POR EL RESTO. En estos casos, más frecuentes de lo que sospechamos, asistimos al típico enquistamiento y cerrazón dogmática. Hay razones de índole psicológica como miedo a lo nuevo, necesidad de aferrarse a lo conocido, defensa del propio prestigio, burocratismo y dirigismo, creencia de superioridad de algun@s que EXISTEN en todo colectivo. Razones que siempre condicionan en mayor o menor grado el pensamiento colectivo y en determinados momentos lo llevan al estancamiento aprovechándose de la tendencia a la aceptación acrítica que existe en todo colectivo. Fuerzas retardatarias como éstas, innegables, tienden a reforzarse en momentos de euforia, cuando se piensa y se cree que todo marcha perfectamente. Luchar en todo momento contra esa dinámica objetiva es una NECESIDAD DE PRIMER ORDEN.
10.7. ¿Cómo saber en momentos sorpresivos de especial y novedosa presión, o de desorientación por los cambios sociales, dónde radican las causas del despiste? Porque decir que nuestro método ha envejecido es una parte del problema, y no la más importante en momentos de urgencia. Lo importante es conocer el fallo CONCRETO PARA PODER INCIDIR SOBRE ÉL CUANTO ANTES. Son mementos en los que la tardanza multiplica los efectos negativos. Y en la respuesta a esta pregunta decisiva debemos ser sinceramente crudos: es muy difícil descubrir las causas del atraso cuando CON ANTERIORIDAD no hemos aplicado apenas los recursos mínimos del buen pensamiento. Así es de crudo el problema. Solamente la militancia que durante años ha desarrollado una capacidad teórica y de autocrítica poderosas, tiene recursos suficientes para, en medio de la tensión y de las prisas, comprender las causas e incidir sobre o contra ellas. Y eso requiere formación, práctica, paciencia, tiempo en el que se ha preparado y experimentado el buen pensamiento.
10.8. Antes que nada debemos saber que esos momentos suelen ser bastantes prolongados, es decir, que aunque la prisa nos atenaza en cuanto a la respuesta práctica, la comprensión teórica del por qué de nuestra sorpresa e inactividad TENDRA MAS TIEMPO que la urgente acción. En cuanto a ésta, el truco para descubrir rápidamente qué está pasando consiste en dos pasos sucesivos: el primer, preguntarnos ¿quién sale ganando con estos acontecimientos?, y la respuesta está meridianamente clara porque toda la militancia abertzale tiene ya callo; y el segundo paso es ¿qué fuerzas les apoyan? Esta pregunta es más importante y más difícil de lo que parece. Todo cambio profundo que crea una situación nueva -la que fuere- supone obligatoriamente la entrada en escena de correspondientes nuevos sujetos. Hablamos de cambios nuevos, no de evolución normal, meramente cuantitativa, que no supone la irrupción de nuevas fuerzas. Por tanto, saber qué fuerzas nuevas aparecen en la nueva situación requiere un análisis inmediato, en la misma calle, de lo que está pasando. Quien en la irrupción de lo nuevo, por duro que sea, no se pone en la mitad de la brecha para ver qué ocurre, jamás conocerá lo que sucede. Por tanto, lo primero que debemos hacer en este nivel de resolución es obtener información directa y veraz del problema que nos afecta.
10.9. Ya sabemos lo esencial y urgente de cómo es la nueva fiera a la que nos enfrentamos, o la nueva realidad que nos trae de cabeza. ¿Qué hacer ahora? Según cual sea el problema que nos ha desbordado, precisar el tipo de respuesta y su tiempo de entrada en acción. Porque una cosa es comprender tarde que la realidad social ha cambiado tanto, que ya no podemos hablar de asamblea de parados en el barrio a la vieja usanza y que tenemos que conocer el nuevo paro, por ejemplo. Dudas de este tipo, desconciertos sobre la nueva composición estructural de la precariedad masiva son más frecuentes de lo que sospechamos, pero no le prestamos atención. Bueno, pues este problema requiere una respuesta diferente a la que requiere, por ejemplo, la aparición de grupos españoles que asaltan sedes abertzales.
Cada problema tiene sus exigencias de solución, sus peculiaridades y sus ritmos. Además de que debemos aprender a analizar cada problema en su originalidad, cosa que apenas se hace, también debemos aprender que ningún problema nuevo, CUALITATIVO, se presenta sólo de una forma. Los asaltos a las sedes abertzales, aunque aparentemente pasen a segundo plano o desaparezcan, pertenecen a una totalidad, a una estrategia nueva. Verlo así en los primeros momentos es difícil pero fundamental porque nos permite aquilatar los ritmos e intensidades de las respuestas. Por tanto, lo segundo en este nivel, es no confundir ni mezclar los problemas que se nos amontonar, dando prioridad a los más urgentes en ese momento. ¿Cómo sabemos la urgencia? La sentimos por los aullidos, ladridos y mordiscos de las agresiones. LA PRACTICA LO ENSEÑA.
10.10. Hemos llegado ya a una situación en la que sabemos cual es la contradicción principal que nos afecta. En este caso los ataques españoles, la presión en la calle, etc. Inmediatamente tenemos que encontrar el aspecto principal de ese problema: el envalentonamiento fascista. Y es ahí dónde debemos responder. Lo hubiéramos sabido casi de inmediato si hubiéramos tenido la suficiente formación teórica: ella nos habría dicho que la experiencia histórica enseña que al fascismo sólo le detiene la lucha unida y ofensiva. Hemos perdido tiempo descubriendo por nosotr@s mism@s lo que la teoría revolucionaria ya había descubierto. No hay tiempo para lamentos: ¿cómo seguir si ya hemos defendido las sedes, hemos salido a la calle y manifestado grandiosamente?
Surgen dos vías: la rápida aglutinación de fuerzas y el estudio sistemático aunque veloz de la nueva estrategia del Estado. Existe una interrelación entre ambas, pero, por experiencia, conocemos lo suficiente sobre cómo aglutinar sectores, así que no nos detenemos en esa cuestión y pasamos, con orden, a la otra. Debemos hincar los codos en el estudio de lo viejo, lo permanente y lo nuevo de la ofensiva actual. Por tanto, en tercer lugar, una vez puesta en marcha las primeras y más urgentes respuestas prácticas, pasamos a conocer más profundamente el problema. Y no nos tenemos que preocupar, en esos momentos, por la duda de si nos precipitamos o no en la respuesta, de si debemos esperar a disponer de un conocimiento más exhaustivo del tema para responder sólo entonces. El buen pensamiento es aquél que afirma que "ante la duda, actúa".
10.11. ¿Cómo empezar a conocer a fondo lo que pasa? Una mal pensamiento respondería que aprovisionándonos de montañas de libros y estudiándolos. ¡Muy mal! En vez de echarnos de bruces sobre un montón de textos, aunque los hayamos intentado seleccionar, debemos enterarnos de los textos elementales. Hay que advertir que partimos de la idea previa, por lo que ya hemos debatido entre tod@s, que hemos empezado con orden y sistematicidad a cumplir las recomendaciones aparecidas en los cptº precedentes, así que no empezamos de nada, que ya tenemos una base aunque sea elemental. Este punto es muy importante porque nos permite empezar con una base muy precisa. Pues bien, sabiendo que se aprende más rápida y fácilmente cuando el tema nos interesa, que se aprende mejor cuando conocemos nuestras capacidades, que se aprende más profundamente cuando simultaneamos dos o tres textos. Aquí es interesante acordarnos de un criterio elemental: estudiamos la nueva realidad y situación para algo preciso, para un fin. Este criterio es elemental para el funcionamiento mental y personal. Marco Aurelio, un emperador romano con una inmensa capacidad de trabajo, sintetizó toda la experiencia anterior en los temas que ahora tocamos al asegurar que fracasan todas las personas que carecen de objetivos.
10.12. Esta permanente búsqueda de lo nuevo, es más fácil si aplicamos un método dialéctico de ascenso y progreso de lo conocido a lo desconocido para llegar a otra cosa conocida, más rica conceptualmente que la anterior. Son cinco pasos: partimos de que sabemos lo que sabemos y a donde queremos llegar. Segundo, desde lo que sabemos, buscamos información en todas partes, y en base a dónde queremos llegar, seleccionamos la información que necesitamos. Tercero, vemos las posibilidades y descartamos las menos posibles hasta quedarnos con las probables. Cuarto, sintetizamos lo que tienen de común y constante hasta encontrar el "hilo rojo" del problema, si no lo encontramos o es muy débil o hay dos o más, aplicamos criterios de prioridades y urgencias, de costo menor y de mal mayor para elegir. Quinto, desarrollamos la idea obtenida que será, si hemos pensado bien, superior y mejor que la precedente. Pero no creamos que con eso ya hemos acabado, en realidad sólo hemos empezado. Recordemos lo que venimos insistiendo desde el comienzo: el buen pensamiento es un proceso, un 'continuum' inacabable. Por eso, todo fin es un principio, y todo principio es un fin. Lo NUEVO se produce cuando hemos ido del fin al principio, es decir, aparece algo NUEVO. Y lo VIEJO cuando aprendemos que ese principio también deviene en fin, es decir, queda envejecido.
10.13. Conociendo estas bases, tenemos que fijarnos un tiempo diario de estudio o lectura, y respetarlo. Teniendo en cuenta los descansos psicosomáticos necesarios. El tiempo de lectura guarda relación con la cantidad de hojas que nos hayamos puesto como objetivo diario. Tenemos que ponernos un límite material considerando el límite temporal y el cansancio psicosomático. Recordemos que para entonces ya hemos aprendido al controlar nuestro propio tiempo. Fijados estos puntos, debemos autoexaminarnos, o mejor, recordar rápidamente, en pocos minutos, qué sabemos del tema que vamos a leer. Cogemos una hoja y con palabras claves -luego veremos qué es eso- escribimos lo que nos venga a la cabeza, rebuscando en la memoria las cosas relacionadas con el tema. Por último, también en una hoja, escribiremos lo que esperamos y necesitamos aprender con esa lectura, los problemas que necesitamos resolver. Aunque parezca imposible, con muy poco de práctica, enseguida nos acostumbraremos a hacer estas bases previas, y poco después, incluso las haremos automáticamente y sin papel, sólo con nuestra capacidad mental. No es difícil.
10.14. Simultáneamente ojeamos el texto rápidamente, yendo al índice, presentación y resumen si los tiene. Si carece de ellos hay que explorar rápidamente -ya diremos cómo después- cada hoja, buscando cosas que nos suenen: fechas, nombres, expresiones, etc. Nos hacemos así una idea aproximada de su contenido. Una vez realizado este trabajo, y cuando ya nos hemos puesto los pasos del aptº 10.12, y sólo entonces, pasamos a realizar la primera lectura. No debemos leernos todo el totxo o ladrillo de principio a fin. Nunca. Debemos fijarnos en los comienzos de los párrafos y en los finales, y sin son largos, un poco en la mitad. Si hay fechas, nombres, palabras que ya sabemos, las leemos. Si encontramos una dificultad LA DEJAMOS PARA LA SEGUNDA LECTURA Y LOS APUNTES, pero la fijamos con alguna nota o interrogante. Dejar lo difícil no es malo porque el cerebro tiene sistemas propios.
Además, esos trozos los leeremos en la segunda lectura o incluso más tarde, en el repaso general, cuando hayamos releído nuestros apuntes previos, cuando hayamos comparado ese texto con otros, cuando hayamos leído los apuntes sacados y cuando hayamos descansado. La segunda lectura tiene la función de profundizar en lo que ha dejado la primera, pero no la de estancarse en los trozos difíciles. Existen técnicas que veremos después que nos ayudan mucho, pero ahora hay que decir que según la importancia del texto, y su ubicación en un plan más amplio de estudio, deberemos hacer un repaso periódico, o continuado, que nos ayude a memorizar mejor y nos amplíe el conocimiento del tema al enriquecerlos con otros conocimientos. El repaso continuado ayuda mucho a comprender definitivamente los trozos difíciles.
10.15. Es muy conveniente "hablar" con el texto. Para ello hay tres métodos: uno, recurrir a los subrayados, notas y signos, con uno o varios colores. Si no tenemos experiencia en esos métodos no es difícil fijarnos un baremo de importancia en base al grosor, o color, o número de rayas, o signos, de modo que en la segunda lectura y en los repasos sepamos inmediatamente qué importancia tiene lo subrayado. Otro, si es necesario sacar apuntes. No es bueno copiar grandes trozos literales: suele sobrar el 90% de lo escrito. Hay que apuntar las ideas o palabras centrales, claves, que resumen el contenido y que permiten más capacidad de memoria y de creatividad posterior. Por último, contrastar y ayudarse con otros textos para tener más ideas de debate interno. Recordemos que habíamos escrito nuestros conocimientos anteriores y lo que necesitábamos aprender, o que lo teníamos en la cabeza si ya estamos acostumbrados a hacerlo. Podemos así mantener una "conversación" con el texto de principio a fin, y saber qué nos ha aportado. No hace falta decir que es muy positivo hablar con otr@s sobre lo que estamos leyendo -si se puede- ampliando las referencias críticas.
10.16. No debemos olvidar el objetivo de esa "conversación": conocer qué factores nuevos están dificultando nuestra militancia abertzale. Por tanto, es totalmente necesario CONSTRASTAR LO QUE LEEMOS CON LO QUE VEMOS Y HACEMOS. Nos sorprenderá que vemos y hacemos más cosas nuevas conforme más estudiamos Y VICEVERSA. Es así por la capacidad del pensamiento para descubrir cosas nuevas al mejorar el instrumental teórico. Es como la disputa entre el cardenal Belarmino y Galileo sobre el telescopio y la luna. Para afilar la capacidad de duda y desconfianza metódica, de interrogación permanente y de penetrar en la complejidad cambiante y contradictoria de los problemas, simultáneamente a la lectura, es NECESARIO aplicar el pensamiento dialéctico: ¿dónde está la contradicción en lo que leemos, vemos y/o hacemos? ¿cuál es su unidad de contrarios? ¿cómo aumentan los factores cuantitativos de una idea, cosa o hecho? ¿cuándo surgen cosas, prácticas e ideas nuevas, cualitativas, en el libro, problemas y acciones que realizamos? ¿es realmente todo nuevo o mantiene cosas viejas aunque secundarias dentro de lo nuevo? ¿qué contradicciones empezamos ya a detectar en lo nuevo, aunque estén aún muy verdes? ¿cómo podemos seguir su evolución? ¿qué relaciones tiene lo nuevo otras cosas de alrededor? ¿cómo se condicionan mutuamente? Etcétera. No es nada difícil aplicar esta dialéctica: recordemos la importancia clave que damos a la militancia colectiva, a la formación, a la autocrítica...
10.17. Los mapas mentales son muy valiosos para memorizar y pensar creativamente. ¿Qué son los mapas mentales? Son gráficos que empezamos a hacer escribiendo una palabra clave en el centro de la hoja. A partir de ese centro dibujamos diversas rayas, cada una con una palabra relacionada con la palabra clave, y que inicia y profundiza una línea argumentativa. De cada palabra de segundo orden, nacen tantas rayas o líneas como nuestro pensamiento nos dicte. Encima de cada raya pondremos su correspondiente palabra. Imaginémonos un gran rosetón de fuegos artificiales que en el centro tiene un brillante color y del cual surgen multitud de líneas con colores diferentes y que se ramifican a su vez. Así es el mapa mental. Partiendo del centro, de la palabra clave, siguiendo las líneas con sus palabras relacionadas llegaremos a una idea precisa.
Lo mejor del mapa mental es que podemos movernos por las ramificaciones exteriores CREANDO IDEAS NUEVAS que inicialmente no se desprendían de la palabra central. Hablando dialécticamente, cada palabra puede llegar a ser clave por muy alejada que esté del centro. Todo depende de las ideas que creemos con esa palabra tan alejada, periférica y terminal. En realidad, el mapa mental no da sólo una idea bidimensional, de anchura y altura de la hoja, cuando tenemos que aprender a pensar con CUATRO dimensiones: profundidad, o volumen, es decir, imaginarnos por ejemplo una esfera con sus radios internos, y el tiempo, los cambios, el proceso de alteraciones en todo. El holograma antes citado.
10.18. Con más memoria, conocimientos y uso de la dialéctica, mejor mapa mental. La memoria se mejora con el uso, y con el aprendizaje teórico, o sea, con un mínimo esfuerzo. Cualquier lectura no mejora la memoria. Lo primero que tenemos que hacer es probar nuestra memoria, examinarla. Basta leer una lista de palabras e intentar repetirlas. Hay técnicas disponibles en cualquier texto, y ya hemos dado algunos trucos en el aptº 7.3. Sólo insistiremos aquí en la importancia que tiene el repaso de las cosas que se aprenden: el repaso es como el sol para las plantas. La adquisición de conocimientos tiene mucho que ver con la rapidez y efectividad de la lectura. El problema es que creemos que hay que leer de corrido, sin detener los ojos, lento y volviendo para atrás de vez en cuando.
Todo lo contrario. Los ojos sólo ven algo cuando se han detenido unos instantes en esa cosa. Además, podemos ver varias palabras en bloque en vez de una en una. Y cuantas más palabras entren en cada bloque más comprenderemos y más rápido leeremos. El ojo debe hacer saltos de bloque en bloque. Son saltos de muy poco tiempo, casi imperceptibles, pero que se pueden aprender y controlar. Hay trucos muy buenos: apoyo visual con el dedo, una pluma o lápiz, saltando al ritmo de la lectura, de bloque en bloque. Si el tema es fácil o queremos acceder a una comprensión rápida pero global, ampliaremos la capacidad de enfoque de los ojos con movimientos curvos, verticales, diagonales. También podemos pasar rápidamente las hojas intentando captar lo más posible, antes de proceder a una lectura más sistemática. Nuestro cerebro tiene facultades que infrautilizamos.
10.19. La persona que quiere pensar bien debe autoimponerse una coherencia personal imprescindible: ser responsable de sus errores y fracasos. Debe serlo no sólo porque indican deficiencias en su método de pensamiento, sino, sobre todo, por los efectos negativos que esos errores tienen sobre los demás. Hay que tener presente dos cosas: que el mal pensamiento se reproduce y amplía como un cáncer cuando, ya en un umbral crítico, no se corta con él; y que sus efectos negativos son sufridos por terceras personas. Si, simplificando, se aprende con la dialéctica acierto-error, cae de suyo que cuando los errores se repiten es que algo importante falla en ese pensamiento. Tanto más cuanto que el error es la primera fuente de conocimiento, más que el acierto. CONOCEMOS PORQUE NOS EQUIVOCAMOS.
Y precisamente aquí radica la razón por la que, cuando los errores se repiten y se agravan y no dan paso, por la dialéctica de las contradicciones, a un conocimiento cierto, ES QUE ESE PENSAMIENTO YA ES INCAPAZ DE DAR EL SALTO CUALITATIVO AL ACIERTO porque se ha roto la tensión dialéctica interna al proceso creativo. La práctica indica cuando el pensamiento comienza a agotar su creatividad. Si en esos momentos iniciales todavía no irreversibles, no se toman medidas oportunas, las inercias, vagancias, limitaciones y vicios que hemos visto en este recetario se reproducen y obturan definitivamente la dialéctica de la creatividad. ENTONCES ESE PENSAMIENTO ESTA AGOTADO. La persona que padece ese agotamiento debe retirarse y recuperarse, dejando que otr@s aporten sus ideas. Probablemente no lo harán peor.
10.20. Pero lo que en última instancia permite calibrar si desarrollamos un buen pensamiento, es, simplemente, nuestra opción vital, nuestro proyecto de vida. Y es que el pensamiento bueno es consustancial a la buena personalidad, es decir, al rechazo total y absoluto de la opresión, de la miseria, de la injusticia. Esta rechazo condiciona la totalidad de la existencia diaria. Le aporta una perspectiva cualitativamente superior. ¿Recordamos lo dicho sobre la precaución, la desconfianza, la pregunta ¿quién sale ganando?, o sea lo visto en el cptº 9? Tales cuestiones nos llevaban a lo dicho por Alicia: lo importante es saber quién manda. Pues bien, el buen pensamiento es consciente de que sobre y contra él caerá la represión. Es consciente de que si no sufre represión ES PORQUE NO ES BUEN PENSAMIENTO. Mao decía que cuando el opresor te adula es porque estás haciendo mal las cosas, y él sale ganando. El buen pensamiento tiene, por tanto, un contenido de lucha y una filosofía de la vida, de su significado y sentido. Esa filosofía de vida azuza y fuerza al buen pensamiento a llegar a la raíz de todos los problemas porque sabe que el opresor no perdona. Es cuestión de vida o muerte, en definitiva.
No existe un buen pensamiento si, en el momento decisivo, cuando descubre que el poder opresor no va a ceder, entonces se echa para atrás con cualquier excusa. Los reformistas, los políticos tradicionales, siempre se echan atrás en esos momentos. Nunca llegan a decir "la suerte está echada", nunca cumplen el principio "ante la duda, actúa". Che Guevara le dijo una vez a Nasser: "El momento decisivo en la vida de cada hombre es el momento cuando decide enfrentarse a la muerte. Si la enfrenta, será un héroe, tenga éxito o no. Puede ser un buen o mal político, pero si no enfrenta la muerte, nunca será más que un político".
1997/IX/30